En Louisenlund no concebimos la escuela desde la perspectiva de la enseñanza, sino, de forma coherente, desde la del aprendizaje. Esto da un giro radical a muchos procesos y hábitos, ya que pone el foco en los temas de la «diversidad» y el «ser humano». Cada alumno y cada alumna es único y aprende a su manera. Por eso adaptamos los contenidos de aprendizaje a las necesidades, experiencias e intereses personales de cada alumno. Los objetivos y los itinerarios de aprendizaje se personalizan. De este modo, ofrecemos activamente a los alumnos y alumnas la oportunidad de descubrirse a sí mismos y sus propias pasiones. Ya sea trabajando de forma individual, en colaboración o en grupo, los jóvenes pueden descubrir sus puntos fuertes y sus talentos, y aprenden así cuál es la mejor forma de aprender para cada uno de ellos.