uando la Escuela Primaria Louisenlund abrió sus puertas en 2015, comenzó un capítulo especial en el panorama educativo de Schleswig-Holstein. Con solo seis valientes niños y bajo la dirección de Christine Birkner, se puso en marcha un concepto escolar que sigue inspirando hoy en día: aprendizaje con todos los sentidos, lecciones creativas en proyectos, juegos teatrales, bajo alemán... cada día era y es único.
La demanda creció rápidamente: al cabo de un año había 18 alumnos, y hoy la escuela primaria está totalmente utilizada, con 72 plazas. Lo que se ha mantenido es el espíritu de los comienzos: la alegría del descubrimiento, el apoyo individualizado y el placer de aprender.

